miércoles, 23 de julio de 2014

La máxima sintetización de un todo

Ainara Blancas Garrido: Eres lo mejor, lo más bonito, emocionante, satisfactorio, único y especial, que me ha pasado en la vida. Gracias por existir. Te quiero hasta desbordar. Te amo.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Hay un momento donde te das cuenta que lo mejor que te puede pasar es vivir permanentemente enamorado de ti.

lunes, 12 de mayo de 2014

Hoy al volver a casa, he notado perfectamente la subida de dopamina en mi cerebro.
Como una puerta que se abre, o tal vez un muro que se derrumba, has aparecido en mi mente con tu cabello color dorado, y lo has removido todo por dentro. Mis sentimientos hacia ti, que nunca han dejado de estar claros, no es que hayan cambiado un ápice si no que los he sentido si puede todavía más intensos.

Me ha gustado.
Me emociona pensar en ti, y en estos momentos es lo más bonito que puedo llegar a pensar.

Te quiero, te amo, me gustas, y quiero estar contigo, a tu lado.

Puedo hacer las cosas mejor, puedo llegar aún más lejos. Puedo conseguir todo lo que me proponga y puedo ser la persona que te haga a ti feliz. Siempre lo he podido.

Soy yo, lo veo claro, y eres tu, lo creo a pies juntillas.

Vente conmigo a un lugar al que solo tu y yo podemos acceder. Se encuentra aquí, en todos lados, y día a día. Este lugar es la vida, una vida a tu lado.

Te quiero Ainara, te quiero como nunca he querido a nadie.

viernes, 25 de abril de 2014

martes, 15 de abril de 2014

Reflexiones..

Ella le dijo que tenía el don de caer en gracia a la mayoría de las personas, y mientras lo escuchaba, él solo pensaba en que ella tenía el don de hacer desaparecer todo lo demás.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Capitulo 3 - Parte 5
Sobre la vida
Tal vez por la confusa idea de que les seguían, Ade no se encontró cansado ni hambriento hasta bien entrada la tarde. Sentía un nudo en el estomago que apenas le dejaba respirar. El bosque había quedado atrás ya hacía tiempo, y ahora el príncipe se encontraba a mucha altura, en la montaña, rumbo hacia la cara este de la isla.

El camino era amplio y la pendiente poco pronunciada, y raras veces se hacía estrecho u ofrecía vistas que provocaran el más mínimo vértigo. Eso favorecía el estado de Ade, que avanzaba cabizbajo recluido en su mundo, y no fue hasta que Pim le pidió que alzase la vista, que el príncipe no se percató de una extraña construcción que se encontraba justo al lado del camino.

Nueve bloques, de aproximadamente un metro y medio de alto por tres de largo, colocados el uno sobre el otro a modo de peldaños, conformando una inmensa escalera de caracol. Ade lo miro perplejo desde la base, y se preguntaba cómo podía ser que no conociera esta especie de escultura arcana. 

- Por fin hemos llegado -dijo el búho- aquí se encuentra el primer fragmento del gravado del estandarte.
- ¿Donde? -pregunto el príncipe demasiado pronto, ya que él solo supo la respuesta un instante después, antes incluso que le respondiera Pim-.
- Como puede suponerse, justo ahí arriba.
- ¿Y por qué se encuentra justo ahí arriba? -preguntó incisivamente Ade, que se defendía así de su evidente pregunta-.
- Pues porque las cosas importantes no se alcanzan fácilmente, mi astuto príncipe. Aï una vez estuvo sentada ahí arriba, y observo el horizonte durante largo tiempo. Fue ahí donde la idea del estandarte visitó su mente por primera vez, por eso es el lugar natural del primer fragmento del dibujo.

Entonces Ade entendió, pero como estaba aún enfadado no fue capaz de pedir perdón. Aún así asintió con la cabeza, y se encaró por la parte que le permitiría subir el primer bloque. Justo al situar sus manos para subir encima de la estructura, el príncipe descubrió en su parte superior una pequeña placa que ponía:

"Vamos a ello"
Y Ade subió el primer escalón.

"Ha sido fácil"
Ponía otra placa sobre la parte superior del segundo bloque.
- ¿Mensajes de Aï? -se pregunto el príncipe en voz alta-.
Y el príncipe subió sobre el segundo escalón.

"No mires abajo"
- No bien bien -le respondió Pim, que ahora revoloteaba por su alrededor-.
Y subió un escalón más.

"Lo estás haciendo bien"
Y Ade subió al cuarto escalón.

"Un pasito más y habré superado el ecuador"
Y el mensaje tenía razón, por lo que Ade se animó a subir un escalón más.

Desde allí Ade sintió la inmensa necesidad de descubrir todo el progreso hecho, así que lo primero que hizo fue cometer el error de mirar hacía abajo, cosa que por cierto más tarde lamentaría. La altura no solo era considerable, si no que todo el camino ascendiente se tornaba ahora en una muy alzada vista sobre el reino y todo lo que conocía el príncipe, que en ese momento se sintió mas alto que nunca.

"Soy estúpido" 
Ponía sobre el sexto bloque.
- Yo también, amigo mío -respondió lamentándose, aunque subió un escalón más-.

"Sólo tres más"
Y Ade subió sobre el séptimo bloque sin apartar la vista del octavo, su temor empezaba a ser considerable.

-¡Hace mucho viento aquí arriba! -Exclamó el príncipe buscando la empatia de su amigo alado-.
- ¡Pues no hace nada comparado con el día que subió aquí la princesa! -respondió Pim-, las copas de los árboles bailaban de lado a lado ¡y hasta a mi me costaba mantener el vuelo!

"Tengo miedo, pero tengo que hacerlo"
Y como si se lo dijera a si mismo, Ade subió encima del octavo escalón.

En ese momento Ade supo que no sería capaz de subir encima del noveno escalón. Él, necesitaba algo a lo que agarrarse para escalar, y de momento no sabía como subir sin un punto de apoyo. 

Pero también descubrió que no era necesario subir al noveno bloque para llegar al legado de Aï, y es que desde el octavo bloque se veía perfectamente la novena placa, y encima de ella un gravado en la piedra tal que así:


"Aun te queda camino para llegar a conseguirlo"