lunes, 22 de septiembre de 2014

Plan de gestión de tiempos entre semana...

...Contado por aquí para que quede por escrito.


1 - Queda terminantemente prohibido hacer cosas del trabajo en casa. Aunque a veces eso quiera decir salir aún más tarde de la oficina.

2 - El tiempo libre para hacer cosas queda fraccionado en porciones de media hora.

3- Las porciones no tienen porque ser consecutivas entre sí: entre estas puede pasar tiempo gastado en otras cosas (salir a la calle, ir al baño, socializar con la familia, cenas, lavadoras...).

4 - El tiempo se repartirá entre distintas opciones: Proyecto personal, Jugar, Ocio audiovisual (pelis, series) o Lectura, que son las 4 cosas que históricamente me han gustado hacer.

5- Solo puedes iniciar un tipo de acción por día, y se puede consumir hasta dos porciones (60 minutos) al día, siempre y cuando estas sean consecutivas.

6 - Al empezar una acción, uno se dedica al 100% en eso, y no se distrae en otras cosas.

7 - Solo cuando se haya consumido la primera media hora, se decide si se continúa la segunda porción o se abandona la actividad.

8 - Estas son las únicas leyes, y respecto a esto no se puede uno comportar de otra forma*.





*Y la ley seguirá vigente, hasta que uno sea capaz de organizar su tiempo bien de forma natural.






Y por la presente firma el decreto el Presidente de uno mismo:
Amadeu Martínez

jueves, 28 de agosto de 2014

Veinte razones para querer veinte más.

- Porque te quiero.
- Porque eres rubia.
- Porque eres un poco friki de los míos, aunque creas que lo eres solo por otras cosas.
- Porque me encanta hablar contigo.
- Porque las horas se me pasan volando a tu lado.
- Porque nunca he llegado a reírme tanto con nadie.
- Porque me besas y me desmonto.
- Porque me gusta que seas "forense".
- Por tus ojazos.
- Porque y aunque no te lo creas, también por tus cejas, que siempre me han gustado.
- Porque cuando te da por hacerlo, haces los mejores postres del mundo.
- Porque tienes puntería disparando, y quien sabe si un día eso es importante.
- Porque aquelloqueporaquí nosepuededicir, son los más bonitos del mundo.
- Porque en el fondo te encanta la aventura, el reto, y la naturaleza.
- Porque eres una caja de sorpresas.
- Porque tienes unos valores que encajan conmigo perfectamente.
- Porque estás un poco pallá, porque no decirlo.
- Porque eres una little troll.
- Porque eres buena de corazón.
- Y porque vales mucho más de lo que nunca has imaginado.

Por todo ello, y por muchas cosas más,
Felices 20!!

miércoles, 23 de julio de 2014

La máxima sintetización de un todo

Ainara Blancas Garrido: Eres lo mejor, lo más bonito, emocionante, satisfactorio, único y especial, que me ha pasado en la vida. Gracias por existir. Te quiero hasta desbordar. Te amo.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Hay un momento donde te das cuenta que lo mejor que te puede pasar es vivir permanentemente enamorado de ti.

lunes, 12 de mayo de 2014

Hoy al volver a casa, he notado perfectamente la subida de dopamina en mi cerebro.
Como una puerta que se abre, o tal vez un muro que se derrumba, has aparecido en mi mente con tu cabello color dorado, y lo has removido todo por dentro. Mis sentimientos hacia ti, que nunca han dejado de estar claros, no es que hayan cambiado un ápice si no que los he sentido si puede todavía más intensos.

Me ha gustado.
Me emociona pensar en ti, y en estos momentos es lo más bonito que puedo llegar a pensar.

Te quiero, te amo, me gustas, y quiero estar contigo, a tu lado.

Puedo hacer las cosas mejor, puedo llegar aún más lejos. Puedo conseguir todo lo que me proponga y puedo ser la persona que te haga a ti feliz. Siempre lo he podido.

Soy yo, lo veo claro, y eres tu, lo creo a pies juntillas.

Vente conmigo a un lugar al que solo tu y yo podemos acceder. Se encuentra aquí, en todos lados, y día a día. Este lugar es la vida, una vida a tu lado.

Te quiero Ainara, te quiero como nunca he querido a nadie.

viernes, 25 de abril de 2014

martes, 15 de abril de 2014

Reflexiones..

Ella le dijo que tenía el don de caer en gracia a la mayoría de las personas, y mientras lo escuchaba, él solo pensaba en que ella tenía el don de hacer desaparecer todo lo demás.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Capitulo 3 - Parte 5
Sobre la vida
Tal vez por la confusa idea de que les seguían, Ade no se encontró cansado ni hambriento hasta bien entrada la tarde. Sentía un nudo en el estomago que apenas le dejaba respirar. El bosque había quedado atrás ya hacía tiempo, y ahora el príncipe se encontraba a mucha altura, en la montaña, rumbo hacia la cara este de la isla.

El camino era amplio y la pendiente poco pronunciada, y raras veces se hacía estrecho u ofrecía vistas que provocaran el más mínimo vértigo. Eso favorecía el estado de Ade, que avanzaba cabizbajo recluido en su mundo, y no fue hasta que Pim le pidió que alzase la vista, que el príncipe no se percató de una extraña construcción que se encontraba justo al lado del camino.

Nueve bloques, de aproximadamente un metro y medio de alto por tres de largo, colocados el uno sobre el otro a modo de peldaños, conformando una inmensa escalera de caracol. Ade lo miro perplejo desde la base, y se preguntaba cómo podía ser que no conociera esta especie de escultura arcana. 

- Por fin hemos llegado -dijo el búho- aquí se encuentra el primer fragmento del gravado del estandarte.
- ¿Donde? -pregunto el príncipe demasiado pronto, ya que él solo supo la respuesta un instante después, antes incluso que le respondiera Pim-.
- Como puede suponerse, justo ahí arriba.
- ¿Y por qué se encuentra justo ahí arriba? -preguntó incisivamente Ade, que se defendía así de su evidente pregunta-.
- Pues porque las cosas importantes no se alcanzan fácilmente, mi astuto príncipe. Aï una vez estuvo sentada ahí arriba, y observo el horizonte durante largo tiempo. Fue ahí donde la idea del estandarte visitó su mente por primera vez, por eso es el lugar natural del primer fragmento del dibujo.

Entonces Ade entendió, pero como estaba aún enfadado no fue capaz de pedir perdón. Aún así asintió con la cabeza, y se encaró por la parte que le permitiría subir el primer bloque. Justo al situar sus manos para subir encima de la estructura, el príncipe descubrió en su parte superior una pequeña placa que ponía:

"Vamos a ello"
Y Ade subió el primer escalón.

"Ha sido fácil"
Ponía otra placa sobre la parte superior del segundo bloque.
- ¿Mensajes de Aï? -se pregunto el príncipe en voz alta-.
Y el príncipe subió sobre el segundo escalón.

"No mires abajo"
- No bien bien -le respondió Pim, que ahora revoloteaba por su alrededor-.
Y subió un escalón más.

"Lo estás haciendo bien"
Y Ade subió al cuarto escalón.

"Un pasito más y habré superado el ecuador"
Y el mensaje tenía razón, por lo que Ade se animó a subir un escalón más.

Desde allí Ade sintió la inmensa necesidad de descubrir todo el progreso hecho, así que lo primero que hizo fue cometer el error de mirar hacía abajo, cosa que por cierto más tarde lamentaría. La altura no solo era considerable, si no que todo el camino ascendiente se tornaba ahora en una muy alzada vista sobre el reino y todo lo que conocía el príncipe, que en ese momento se sintió mas alto que nunca.

"Soy estúpido" 
Ponía sobre el sexto bloque.
- Yo también, amigo mío -respondió lamentándose, aunque subió un escalón más-.

"Sólo tres más"
Y Ade subió sobre el séptimo bloque sin apartar la vista del octavo, su temor empezaba a ser considerable.

-¡Hace mucho viento aquí arriba! -Exclamó el príncipe buscando la empatia de su amigo alado-.
- ¡Pues no hace nada comparado con el día que subió aquí la princesa! -respondió Pim-, las copas de los árboles bailaban de lado a lado ¡y hasta a mi me costaba mantener el vuelo!

"Tengo miedo, pero tengo que hacerlo"
Y como si se lo dijera a si mismo, Ade subió encima del octavo escalón.

En ese momento Ade supo que no sería capaz de subir encima del noveno escalón. Él, necesitaba algo a lo que agarrarse para escalar, y de momento no sabía como subir sin un punto de apoyo. 

Pero también descubrió que no era necesario subir al noveno bloque para llegar al legado de Aï, y es que desde el octavo bloque se veía perfectamente la novena placa, y encima de ella un gravado en la piedra tal que así:


"Aun te queda camino para llegar a conseguirlo"

lunes, 24 de marzo de 2014


Probando, probando, uno dos...
Todo listo.

Si de verdad estoy cada día más guapo no creo que sea ni por social point ni por el dir, sino por que le sientas bien a mi vida. Igual de bien que espero que le siente mi presencia a la tuya, la verdad.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Capitulo 3 - Parte 4
Sobre la vida
Hasta las personas más especiales pueden llegar a sentirse desgraciadas. 

Aï no fue una excepción a eso, y sus últimos años no había sido los mejores de su vida. Llevaba un tiempo coleccionado gestas de esas que muchos creerían imposibles -yo mismo lo hubiese hecho, si no fuera porque me encontraba allí para verlas-, pero también perdió cosas por el camino, cosas muy valiosas.

Resulta que había visto sus sueños partir a alta mar, allí donde no eran accesibles para ella. Aï sentía pavor por el fondo del océano, así que solo le quedaba esperar a que estos volvieran. Decidió de mientras que era el momento de mejorar su entorno, y fue entonces cuando consiguió la mayor parte de gestas que conoces sobre ella, y que le sirvieron el título de reina.

Aún así el tiempo pasó, y ninguna de las acciones que había realizado hasta el momento consiguieron traer sus sueños de vuelta. Cuando la amargura creció lo suficiente, Aï fue capaz de encontrar el camino que conectaba los dos lados de la isla, y se adentró con majestuosidad hacia la región de lo que se esconde.

Eso la cambió, pero Aï no pertenecía a ese mundo sombrío, por lo que nunca se quedó allí mucho tiempo. Siempre que pasaba un tiempo en ese lugar, se acordaba fugazmente de todo lo que había dejado atrás, y entonces regresaba a donde pertenecía, donde está lo que se ve, y durante algún tiempo todo volvía a estar bien, salvo por lo que tú ya bien conoces: sus sueños nunca regresaban.

Algunos días se regalaba recordándolos, cuando estos se encontraban junto a ella y no tenían visos de desaparecer nunca. Otros, se preguntaba si toda la vida se iba a sentir así, y si ese tipo de existencia merecía la pena. Y así, saltando del pasado al futuro, empezó a perder la noción del tiempo y a ausentarse cada vez más del presente.
Lo cierto es que ella no había escogido sentirse así, y muy pocas personas llegaron a saber nunca de tal sufrimiento. Y supongo que fue por eso que nunca nadie descubrió el plan que empezó a tramar en sus aposentos, hasta que fue demasiado tarde. 

Un estandarte, como nunca antes se había visto en Solea, que protegía su reino de todo mal que pudiera llegar a la isla, pero también de todo aquel que pudiese surgir del interior de la misma. Una forma de ocultar a su gente el camino a todo lo que se esconde, una forma de protegerlos de su desdicha.

Y fue entonces, sabedora de que nadie podría seguir sus pasos, cuando Aï de una vez por todas decidió dejar atrás el reino al que pertenecía y sola marchó por el ahora oculto camino, y de allí jamás regresó. 

jueves, 13 de marzo de 2014

Capitulo 3 - Parte 3
Sobre la vida
- ¿Que hay que hacer? ¿Donde nos dirigimos? Dijiste que si te seguía hacia donde me llevaras empezaría a entender.

Era un jueves por la mañana, y Ade se encontraba descansado después de una buena cena y de dormir como un lirón. Era aún pronto, y caminaba búho en hombro por el bosque, en dirección opuesta al castillo. 
- Comprender -replicó Pim-, te dije que más pronto que tarde comprenderías todo.
- Dijiste entender, estoy seguro. En cualquier caso, me gustaría que me ayudaras, si no te es molestia, a entender un poco mejor la situación. Me estoy esforzando mucho y no ir tan a ciegas me daría los ánimos suficientes para seguir.

La verdad es que Ade llevaba muy mal no estar al corriente de la situación, y cierto era que su esfuerzo los últimos días había sido encomiable, así que tal vez sí era momento de ofrecer algo de luz a tanto misterio.
- De acuerdo joven príncipe, ¿se ha sentido usted observado en los últimos tres días?
Ade meditó unos segundos.
- No, que yo sepa -respondió extrañado-.
- Pues le observan mi joven y ciego príncipe, y le siguen allá donde va.

Tal afirmación recorrió en forma de escalofrío toda la espalda de Ade, que dirigió instintivamente su mano a la daga que colgaba del cinturón, y que hasta entonces solo había sido utilizada para pelar la fruta que recogía Ade directamente de los árboles.
- Y déjeme decirle que esa Daga no podría hacer nada en el caso que decidiese usarla contra aquel que le sigue. Lo mejor es que prosiga, no creo que le haga nada... de momento.

Ade retiró lentamente la mano de su daga, y siguió caminando. Los árboles cada vez se separaban más entre sí, por lo que Ade pensó que seguramente habían dejado atrás el centro del bosque, sin embargo, las copas todavía estaban lo suficientemente entrelazadas y eso hacía que aún siendo de día caminaran en la penumbra. El príncipe con su mirada observaba a lado y lado del camino, como si esperara observar movimiento detrás de algún arbusto.
Aún así, no se atrevió a mirar atrás.

- ¿Tu sabes quien nos sigue Pim? Susurró a la oreja del búho.
- Lo siento, ni siquiera yo puedo saber eso, pero no me preocupa en exceso la verdad. No parece tener intención de hacernos daño, parece que solo le resultamos... interesantes.

La confusión del príncipe iba en aumento, como no podía ser de otra forma.
- ¿Donde me has dicho que nos dirigíamos y que teníamos que hacer?
- No te he llegado a responder, mi olvidadizo príncipe, pero ya falta poco para llegar, y... ¡mira por donde! aquí estamos. -Y con su ala señaló un árbol- ¿Quieres saber que hemos venido a hacer aquí? Busca en esa corteza un mensaje tallado, vamos a ver si eres capaz de despertar consciencias.

Ade dirigió su mirada hacia el tronco que Pim señalaba con su ala y justo en el centro del mismo pudo leer: 
- "Buenos días señorita, espero que tenga un buen jueves".

miércoles, 12 de marzo de 2014

Un caballero siempre cumple con su palabra.

Te prometí que te escribiría algo desde un lugar donde no te despertara, y aquí es buen sítio para hacer honor a esto. Estoy un tanto intoxicado estomacalmente, pero espero mañana encontrarme bien. Ando un tanto preocupado con lo que me dices de que estás llena de odio, pero también me siento muy orgulloso de ti por compartir conmigo estos razonamientos, y atreverte a sopesar la posibilidad de que realmente te ocurran, que aceptar algo así siempre es difícil. Eres una valiente.
Tengo claro que quedarme a tu lado es mi lugar. Dándote mi apoyo y estando disponible para lo que necesites. No entrometerme. Respetarte.

En esto, como en las cosas que sucederán en un futuro, estoy seguro que si algo realmente te preocupa, encontrarás tus respuestas y serás capaz de afrontar cualquier cosa. Y estoy seguro que contarás conmigo siempre que así lo sientas.

Yo confío en ti, me gusta mucho como eres, tengo fe ciega en tu futuro, y quiero estar a tu lado.

Espero que hayas podido descansar lo suficiente y que tengas un muy buen miércoles. 

Amadeu


miércoles, 5 de marzo de 2014

Un nuevo retazo para antes de ir a dormir.

El Estandarte de Aï
Capitulo 3 - Parte 2
Sobre la vida
¿Has estado alguna vez en la casa de algún búho? Sí es así, sabrás que tienen bien poco a ver a como se las imagina la gente corriente. Dentro de los árboles, lejos de encontrar agujeros estrechos e incómodos, existen estancias talladas en madera que no solo son amplias, si no totalmente cómodas y confortables. Los espacios desde dentro siempre parecen mayores a como uno se los imagina desde fuera. Así, lo usual es que en una casa búho puedan existir hasta dos y tres estancias de estas, dedicando la habitación principal al reposo de la familia, una segunda que sirviera de comedor - sala de invitados, y de tener suerte una tercera que cumpliera las funciones de despensa. Estas salas estaban conectadas entre sí por túneles internos y lo normal en que una única entrada -generalmente en el comedor- diera acceso a todo el habitáculo.

Siendo Ade bastante negado en la escalada de árboles resultó que la entrada a la casa de Pim se encontraba a una altura especialmente alta, y aunque no entraremos en detalles, te puedes imaginas fácilmente como fue: Ade se quejó mucho, Pim le animó, y al final resultó que sí podía trepar por los árboles, solo que nunca lo había intentado y su mente le invitaba -con ese común “tú no puedes”- a no hacerlo.

Una vez dentro y acomodados, Pim conoció a toda la familia al completo: Pai, su encantadora y atenta esposa, y Kai, el pequeño de la familia, en esa edad donde las energías de los niños parecen inagotables. Juntos se pusieron a cenar -desayuno para la familia búho- y cada uno se comió lo suyo, porque si no lo sabías, por muy educados y cultos que puedan llegar a ser los búhos, estos se alimentan especialmente de ratas, siempre y cuando estas no llevasen lentes de visión que indicasen que también son parlanchinas.

Una vez cenados y el pequeño Kai acostado, los adultos se quedaron a parlamentar frente a una taza de café. Pim, como no podía ser de otra forma, contó como conoció a Aï, y miles de anécdotas vividas junto a ella. 
Ade escuchaba atentamente cada una de las historias, ya que el echo de que alguien hablara de Aï como la chica que fue y no como la legenda que se formó le resultaba algo insólito y fresco. Esta no sería la última vez que hablaron de Aï pero sí fue el punto donde Ade empezó a tener una imagen suya de cercanía y cierta clase de empatía hacia ella.
-Y cuando decidió partir para siempre -dijo el viejo búho extasiado por el aroma del café- decidí abandonar el palacio y volver a mi tierra natal en los bosques, donde ya conocía a Pai, y al poco tiempo alumbró un hermoso huevo del que salió Kai.

Al igual que en la tuya, una alarma resonó en la cabeza de Ade. Algo no cuadraba en toda esta historia.
-Disculpa Pim, dices "al poco tiempo de partir Aï", y de eso hace ya dos edades, tuvisteis a Kai. Él sigue siendo un niño, ¿que edad tiene tu hijo?
-Tiene tres años -intervino Pai, que se dedicaba ahora a recoger platos y llevarlos de vuelta a la despensa y que solo había escuchado la última parte de lo que Ade había dicho.

Pero Pim había entendido perfectamente la duda en las palabras y los ojos de Ade, a lo que muy seriamente respondió:
- Verás Ade, es comprensible que tú, al igual que la mayor parte de tu gente, no sepáis todavía que el factor tiempo carece de importancia aquí, y con “aquí”, me refiero a este reino. Entiendo tu confusión, pero esto es algo que Aï descubrió también y que tú todavía no estás preparado para entender, pero lo harás más pronto que tarde y comprenderás perfectamente como mi pequeño Kai pueda tener tan solo tres años en lo que tú llamas "dos edades".


Y al igual que tú, Ade se encontró cada vez más perplejo con tanto misterio en tan poco tiempo. Pero si algo te puedo avanzar que él todavía no sabía en este punto, es que no más allá del final de este capitulo todo empezaría a tomar forma y que tanto tú como él, empezaréis a entender.

domingo, 2 de marzo de 2014

Sumamos pares.

Creo que fue el finde pasado cuando me dijiste algo así como "¿ves?, ya estoy bien, me sirves para hacer reset.", puede que las palabras no sean literales pero creo que por ahí iban los tiros.

Bien, hoy te puedo decir que sí, cariño, que esto ocurre, en ambas direcciones ya que yo también lo siento. Me ayuda estar contigo, me hace sentir bien, me ayuda a descansar y a recuperar fuerzas, pero sobretodo me hace sentir que en buena parte recupero las ganas de enfrentarme a lo que tiene que venir. En nuestros casos, la semana que ya empieza.

Y aquí, detecto una gran diferencia a todo lo que precede hasta que llegaste: jamás me habría, nunca acepté consejo o ánimos de nadie, y eso tendía a provocar la frustración de quien intentaba hacerlo. Sin embargo contigo... lo necesito, contigo sí siento que necesito contarte mis cosas, como necesito saber tu opinión, tu visión, o tu consejo. Y cuando digo lo necesito soy consciente del vocablo que utilizo, no es que no me importe recibirlo, es que lo quiero, que siento que me falta si no lo tengo.

Y en este tipo de cosas, las que realmente marcan la diferencia, es cuando entiendo lo especial de todo esto y cuando siento que sí, que me quiero quedar contigo, y pienso y fantaseo con una vida a tu lado, y me apetece cada vez más conversar sobre nuestro futuro, y cuando te hago propuestas extremas, que pueden ser broma pero que a la hora de la verdad podrían no serlo tanto.

Felices 14 meses, y los que tienen que venir.

Amadeu Pacheco


miércoles, 26 de febrero de 2014

Hoy sí que sí que ya toca!

El Estandarte de Aï
Capitulo 3 - Parte 1
Sobre la vida
El sol se aproximaba lentamente a las montañas y Ade seguía cabalgando a medio ritmo en dirección al bosque. Perderse era imposible, ya que solo había que seguir el camino real que se extendía hasta el mismo inicio de la espesura. Pero aún y con esto el joven príncipe hubiera preferido contar con las indicaciones de Pim, y no entendía como este no hubiera aparecido desde que se marchó volando de su ventana, ya unas cuantas horas atrás.

Casi era el atardecer cuando llegó al final del camino, señalizado con un cordel rojo -bueno, al menos debió tener ese color en su día- a lado y a lado del fin del pavimento. 
Justo encima de uno de los soportes del cordel se encontraba Pim, que lo observó llegar mientras se purgaba con el pico el interior de su ala izquierda.
- Bienvenido al inicio del bosque joven príncipe, llegas razonablemente pronto.
- Pues no será gracias a tu ayuda, pensé que me acompañarías desde el castillo, -y bajando de su corcel añadió- ¿por qué no ha sido así?
- Pues por una simple razón mi príncipe: yo también tengo mis quehaceres, así como asuntos que requieren de mi intención, pero no te preocupes, en cuanto hayamos mandado de regreso a tu caballo podremos proseguir juntos el camino.

Ade al escuchar esto frunció el ceño y dijo:
- ¿Devolver a mi caballo al castillo? ¿No puedo proseguir con él?
- Por los lugares que pasarás sería difícil, por no decir imposible, que lo hicieras montado en un corcel. Puedes dar gracias de que tu amiguito de pelo blanco se haya prestado a llevarte hasta aquí.

La angustia pareció apoderarse del príncipe, que exclamó:
- Pero devolverlo al castillo... no se como hacerlo. Es más, temo que se pierda...

Y eso en parte era cierto, aunque lo que Ade se guardó para si mismo es que también usó estas palabras con la esperanza de disuadir al búho de hacerle recorrer el resto del camino a pie. Pero pronto perdió la esperanza ya que el ave contesto:
- Su joven alteza, de todos es sabido que los búhos saben hablar con los caballos.

Y sin dejar al príncipe añadir nada más, Pim planeó hasta posarse justo delante del caballo, y le empezó a ulular, gesticulando con su pecho y con sus alas. El caballo lo miraba como si entendiera lo que el búho quería decirle, y en un momento dado pareció asentir con la cabeza para después dar media vuelta e irse por donde había venido. 
Ade estaba perplejo. 
- Y ahora podemos proseguir. Si me lo permite me colocaré sobre su hombro y le iré dando indicaciones durante el trayecto, está empezando a anochecer y el interior del bosque quedará en la penumbra muy pronto. 
- De acuerdo, total... tampoco tengo mucha más opción. Dime al menos que ahí dentro no nos encontraremos nada peligroso, o que se le parezca. 
-¿Peligroso? No hombre no, de hecho es un lugar muy tranquilo, ideal para vivir.

Y juntos emprendieron la marcha. Al principio, todavía había suficiente luz para que Ade no requiriera más indicación que la dirección que debía tomar, vete tu a saber donde, con lo que Pim solo se limitaba a decir "gira a tu izquierda", "ahora a tu derecha" o "de frente". 
La periferia del bosque todavía era un lugar fácil para transitar, sus árboles eran variados: robles, hayas, fresnos y avellanos, y estos mantenían la distancia suficiente como para que del suelo brotara césped y todo tipo de plantas, haciendo del suelo un lugar blando y agradable para transitar.
Pero el camino era cada vez más cuesta arriba, y la separación entre los árboles era cada vez menor, y a más alturas empezaron a encontrar pinos negros y abetos, y la luz ya no se filtraba y el suelo por el que caminaban empezó a hacerse cada vez más duro, y el césped y las plantas dieron paso a las piedras y raíces. Fue entonces cuando la ayuda de Pim se tornó más necesaria ya que este podía advertirle de lo que se encontraba a sus pies -la noche ya había llegado-, y aunque alguna vez sus indicaciones llegaron tarde y Ade tropezó y se dejó los dedos de los pies en alguna roca, suerte tuvo de contar con semejante ayuda encima de su hombro derecho.

Un poco más tarde, una eternidad para el príncipe, empezaron a ver una luz a la lejanía, "ya casi hemos llegado" dijo Pim misteriosamente, y Ade esa perspectiva le dio fuerzas renovadas que le permitieron acercarse más y más a la luz.

Y de pronto se encontraron en un claro en el camino donde en el mismo centro reposaba sobre sus raíces un viejo sauce, tan solo iluminado por la luz de la luna y por otras luces que parecían nacer del interior del mismo tronco. En una de sus ramas se encontraban dos búhos más, uno del tamaño de Pim, y otro más pequeño, que en cuanto les vio emprendió el vuelo hacia ellos exclamando a voces: "¡Papa!" mientras revoloteaba alrededor de Ade y su compañero.

- ¿Papa?... -dijo Ade-.
- Sí, es mi pequeña alegría mi príncipe.  Por hoy hemos avanzado suficiente, esta noche podemos descansar aquí, junto a mi familia, y podrás dormir bien cómodo, puesto que acabamos de llegar a mi hogar.

martes, 25 de febrero de 2014

Un mini.

Estaba escribiéndote, tengo preparado algo muy chulo para esta parte 1 (y lo que viene después). Las circunstancias no me permiten seguir escribiendo ahora, pero aquí tienes lo que llevo =)

El Estandarte de Aï
Capitulo 3 - Parte 1
Sobre la vida
El sol se aproximaba lentamente a las montañas y Ade seguía cabalgando a medio ritmo en dirección al bosque. Perderse era imposible, ya que solo había que seguir el camino real que se extendía hasta el mismo inicio de la espesura. Pero aún y con esto el joven príncipe hubiera preferido contar con las indicaciones de Pim, y no entendía como este no hubiera aparecido desde que se marchó volando de su ventana, ya unas cuantas horas atrás.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Algo para que leas cuando te encuentres un poco mejor.

El Estandarte de Aï
Capitulo 2 - Parte 5
Sobre el lugar
Ade se despertó cansado, aunque menos que el día anterior. Recordaba perfectamente haber soñado con un brillante e intenso color azul. Hoy tampoco se hubiera levantado, pero un par de ojos le observaban desde la ventana. Era Pim, y con su presencia se diluía toda posibilidad que lo vivido el día anterior fuera solo un sueño.

Se levantó, y fue directamente a abrirle la ventana para saludar, aunque en vez de eso el ave alzó el vuelo dejando al príncipe con el "buenos días" en la boca. El sol brillaba intensamente en la parte más alta del cielo por lo que debía ser una hora muy cercana al medio día. Un calculo rápido le indicó que debía haber dormido unas cinco o seis horas. No estaba mal si así era, aunque igualmente no echara a faltar más horas de sueño.

Hoy se tomó menos tiempo para vestirse. Entendiendo que debía partir vete a saber donde, procuró vestir un día más algo cómodo para cualquier tipo de necesidad. Dejar atrás los ropajes de castillo y vestir como un autentico aventurero era algo que ya no tan al fondo empezaba a gustarle. Aún así, el desconocimiento frente a su devenir le creaba un pequeño nudo en el estomago, y esperaba que sus reacciones físicas no pasaran de ahí. 
Una vez vestido, y como era costumbre en él, posó frente al espejo de su habitación para echarse una última mirada, esta vez solo a los ojos, como si buscara un cruce de miradas con su yo reflejado.

Al salir de sus aposentos un guardia le indicó que su madre le esperaba en los suyos, y ahí se dirigió. La conversación que mantuvieron no tiene la relevancia suficiente como para aburrirte ahora con ella, así que sobre esta solo comentaré que fue la despedida habitual madre-hijo, y que Ade no encajó muy bien la sonrisa permanente en el rostro de su progenitora. 
Y no fue hasta muchos años más tarde cuando entendió lo tremendamente orgullosos que unos padres pueden llegar a sentirse de sus hijos, y que en algunos momentos es mejor esconder tras una sonrisa o supuesta indiferencia el miedo a la perderlos, que hacer cargar sobre sus propios hijos estos temores. Su madre, como todas las madres, no era una excepción.

Todo lo que necesitaba el príncipe lo tenía ya preparado en la entrada a palacio, hasta un caballo. Todo excepto compañía, siendo la única persona que se ofreció a acompañarle la última que querría Ade a su lado, su hermana la princesa.
- Tú te lo pierdes -exclamó ella, y lo abrazó con fuerza-.
- Por suerte para mi -le respondió él, despeinandole el cabello-.

Ade se montó en su caballo y siguiendo las indicaciones que Pim transmitió a la reina, puso marcha rumbo al bosque que conectaba los dos extremos de la isla. De camino, atravesó la avenida principal de Solea, donde algunos ciudadanos le saludaron a viva voz, pero la mayoría se limitó a hacerlo con un movimiento de cabeza, cuando no se hacían los despistados. 
Nadie sabía el devenir de los acontecimientos a partir de ahora, y eso a la gente común tiende a crear rechazo.

Pero el príncipe se sentía menos cansado que ayer, y eso acabó siendo un buen augurio, porque aun creyéndose ya curtido con todo lo vivido recientemente, esta aventura solo acababa de empezar.

jueves, 13 de febrero de 2014

Un pequeño pasito atrás para seguir seguros hacia delante.

El Estandarte de Aï
Capitulo 2 - Parte 4
Sobre el lugar
    Aï también lamentaba que su padre no estuviera con ellas. 
    Con Ade tenía en común que aprendió demasiado joven lo que es echar de menos a un padre, pero aunque eso a ella le marco de por vida, no le impidió conseguir grandes gestas.

    A sus diecisiete años y aún como princesa, acordó con la reina de Cabra el primer tratado de paz en tres siglos de hostilidad entre los dos pueblos.

    A los diecinueve, amplió el tratado a un acuerdo de repartición de mares que asombrosamente contentaba a ambas partes por igual. Fruto de esto, los dos pueblos pasaron a considerarse amigos por primera vez en cinco siglos.

    A los 21, la princesa de Solea había puesto en marcha toda una red de comercio, y la gente iba y venía de una isla a otra, y comerciaban, y se mezclaban. Ya no era sorprendente ver a Crala, la princesa de Craba -y gran amiga de Aï, por cierto- de visita a Solea o viceversa.

    Tales fueron estos logros que a sus 22 la princesa ya era admirada y venerada entre su gente, porque en definitiva, se trataba de una monarca única y especial.

    Por todo esto, a los 23 años su madre le cedió la corona y fue nombrada reina.

    No te diré que cambiara, pero sí que empezó a volverse más reservada. Tal vez fruto de la responsabilidad, con el tiempo empezó a ser común que Aï se pasara largas semanas recluida en su palacio. Aún así continuó haciendo grandes cosas, como la entrega de derechos civiles a sus súbditos, que pasaron a ser ciudadanos, o la abolición de los odiados jueves, pasando así la semana a ser bloques de seis días.

    Las nuevas semanas fueron pasando y con ellas los meses y los años. El día que cumplió los 25 años Aï le pidió a su sirvienta que la acompañara hasta arriba del camino silvestre. Se lo pidió como amiga, y esta no pudo decir que no. Juntas marcharon de buena mañana camino arriba. Aï llevó en sus manos un rollo de tela: "un dibujo que he hecho" se limitó a responder a su amiga cuando esta le preguntó.

    Cuando llegaron arriba, Aï se encaramó a un poste que había mandado construir meses atrás, y colgó de él su lienzo. El dibujo era simple pero hermoso, brillaba con luz propia.

    "Quisiera mantenerlo ahí colgado, es importante. Os será útil cierto tiempo, y un día mostrará el camino a seguir." Fueron las enigmáticas palabras que Aï encomendó a su sirvienta.

    Después de ese día se sucedieron muchos otros tan grises como los anteriores, Aï seguía ausente, pero se le veía ir y venir por el castillo, y a veces salía de expedición con la única compañía de su inseparable búho mascota. En una de estas salidas anduvo previamente buscando a su amiga y sirvienta a la que dio un fuerte abrazo antes de partir. 

    Como te puedes imaginar esa noche no regreso, ni las posteriores. La corte, temerosa por su princesa, accedió a profanar su dormitorio por si encontraban alguna pista de por donde podía andar, para mandar allí ayuda en el caso de que fuese necesario. 

    Pero no encontraron nada de eso, solo una pequeña nota con instrucciones.
    Apenas unas cuantas directrices para dirigir el reino en su permanente ausencia.

    miércoles, 12 de febrero de 2014

    Recapitulemos:

    Ade era un joven príncipe del reino de Solea, que se encontraba en la isla del mismo nombre. Como era tradición en su dinastina desde tiempos inmemorables, al cumplir la mayoría de edad debía emprender un peregrinaje a la cima de la montaña más alta, donde se encontraba el estandarte de Aï, una reliquia que custodiaba todo el reino y lo protegía de todo el mal interior o exterior que pudiera dañar a su gente. Esta reliquia fue el legado de Aï, princesa y reina de Solea, que un buen día decidió partir para no volver.

    Ade se enfrento gallardamente a su destino como príncipe y fracasó, al menos unas cuantas veces, antes de llegar por fin a la cima justo en el momento que una gran explosión de luz hizo de la noche el día y se llevara tras de sí el gravado que imprimía el poder místico al estandarte, quedando este como una simple retazo de ropa. 

    Frente a la magnificencia de lo ocurrido Ade se queda atónito y sin saber como actuar, hasta que Pim, un búho parlanchin y supuesta mascota de Aï, se presenta y le anima a volver al castillo a contar lo sucedido. Una vez allí Ade y Pim exponen el asunto a la reina regente de Solea y se decide que será el príncipe quien recorrerá hasta el último rincón del reino, siguiendo la pista que llevó a Aï a la creación del estandarte y su marcha del reino.



    Y este sería un buen resumen de una historia que apenas ha empezado y que va a proseguir muy muy pronto. 
    Porque te yo yu.

    Amadeu Martínez


    lunes, 10 de febrero de 2014

    Algún bloqueo cósmico y sideral, de esos que debería de eliminar.

    Me encanta observarte y verte mejor que nunca, en persona, en fotografías, a solas o en el centro de toda esa gente que ahora nos acompaña.

    Me encanta ver también que has recuperado tu gusto por la escritura, y que escribes tan bien como siempre.

    Y de alguna manera yo me siento pequeñito frente a esto último, y no debería, porque esto no es un examen para descubrir quien es el mejor. Y me da mucho miedo seguir con mi cuento, por si no estuviera a tu altura -en lo que sea que eso signifique-, y que eso te pudiera decepcionar.
    Pero parte de mi sabe que será especial por el simple echo de que lo escribo para ti, y que si dejara de tener miedo sobre si me va a quedar bien o mal, sería entonces cuando mejor me saldrían las cosas.

    Tengo que darle más voz a la parte del cerebro que ve el lado bueno de las cosas, creo que voy por el buen camino, aunque queden algunas cositas por pulir. Creo que es solo cuestión de seguir intentando vivir con el espíritu positivo que tan buenos resultados me esta dando.

    Creo que todo esto lo estoy escribiendo también para mi, pero me gustaría que supieras que no me olvido de nada, que me muero de ganas por sorprenderte, enamorarte, crear para ti y saber que estás disfrutando con ello, y sí, tengo mis bloqueos, pero también siento que confías en mi, y eso es un gran apoyo que me anima a seguir cada día con ilusión en las venas.

    Te quiero mucho y quiero ser el mejor para ti.
    Amadeu,

    domingo, 26 de enero de 2014

    Com nens petits

    He de reconocer que en el fondo me gusta mucho que me digas que parezco un nen petit, lo encuentro una gran virtud.

    Hace un momento estaba recordando a la niña de esta mañana y he pensado en ti, cuando te conocí, mirándome desde tu distancia de seguridad y con tu sincera mirada de aprobación hacia mi.
    Tu mirada me capturó y a mi me costaba creer que algo así fuera real. No podía ser real ¿o tal vez sí? y resulta que así fue y yo esas cosas no las olvido.

    Hoy esa niña me ha recordado a ti porque yo también veo en ti a una niña pequeña, a la que quiero mimar y cuidar, y quererla mucho.

    Seguir teniendo un niño pequeño dentro para mi es una gran virtud, que marca la diferencia entre personas convirtiéndolas en buenas y realmente especiales. Yo no se si tengo aún el pequeño Amadeu dentro -aunque espero que así sea-, pero no tengo ninguna duda de que dentro de ti aún sigue bien viva esa niña que un día fuiste.

    Y a ella también, la quiero con locura.

    Amadeu Martínez Pacheco