Navego por estos dos últimos días y no puedo evitar poner una sonrisa en mis labios.
Porque somos capaces de salir de esos callejones aparentemente sin salida; porque aunque nos sintamos llenos de rabia, parece que esta se escapa por los poros cuando nos dedicamos a llenarnos de mimos; porque puedo ser ideal tanto a tus ojos como a los de tu gente y porque aunque a veces pueda visitarnos por sorpresa el pasado, podemos hacer que no haga tambalear el presente; porque han vuelto las conversaciones hasta altas horas de la mañana, porque nos vamos volviendo a abrir, porque empezamos a soñar de nuevo con el futuro que nos espera, nos repartimos los papeles, y bromeamos sobre posibles anécdotas que puede que algún día vivamos.
Porque todo vuelve fluir y lo sentimos, lo disfrutamos, y lo queremos.
Me preguntas como imaginaba la mujer de mi vida y no he sido capaz de darte una respuesta coherente.
Pero si me hubieras preguntado quien es la mujer de mi vida habría contestado sin lugar a dudas:
Tú.
Al final hemos sabido actuar de la mejor forma, aunque en el momento fuese difícil de ver. Se han saltado esos pequeños obstáculos que nos ponen a prueba. Y en este caso, si no hubiese sido por tu empeño, no sería posible.
ResponderEliminarAhora bien, cuando miro todo lo que tengo, y donde me encuentro. No se me ocurre nada mejor para mi.