jueves, 13 de marzo de 2014

Capitulo 3 - Parte 3
Sobre la vida
- ¿Que hay que hacer? ¿Donde nos dirigimos? Dijiste que si te seguía hacia donde me llevaras empezaría a entender.

Era un jueves por la mañana, y Ade se encontraba descansado después de una buena cena y de dormir como un lirón. Era aún pronto, y caminaba búho en hombro por el bosque, en dirección opuesta al castillo. 
- Comprender -replicó Pim-, te dije que más pronto que tarde comprenderías todo.
- Dijiste entender, estoy seguro. En cualquier caso, me gustaría que me ayudaras, si no te es molestia, a entender un poco mejor la situación. Me estoy esforzando mucho y no ir tan a ciegas me daría los ánimos suficientes para seguir.

La verdad es que Ade llevaba muy mal no estar al corriente de la situación, y cierto era que su esfuerzo los últimos días había sido encomiable, así que tal vez sí era momento de ofrecer algo de luz a tanto misterio.
- De acuerdo joven príncipe, ¿se ha sentido usted observado en los últimos tres días?
Ade meditó unos segundos.
- No, que yo sepa -respondió extrañado-.
- Pues le observan mi joven y ciego príncipe, y le siguen allá donde va.

Tal afirmación recorrió en forma de escalofrío toda la espalda de Ade, que dirigió instintivamente su mano a la daga que colgaba del cinturón, y que hasta entonces solo había sido utilizada para pelar la fruta que recogía Ade directamente de los árboles.
- Y déjeme decirle que esa Daga no podría hacer nada en el caso que decidiese usarla contra aquel que le sigue. Lo mejor es que prosiga, no creo que le haga nada... de momento.

Ade retiró lentamente la mano de su daga, y siguió caminando. Los árboles cada vez se separaban más entre sí, por lo que Ade pensó que seguramente habían dejado atrás el centro del bosque, sin embargo, las copas todavía estaban lo suficientemente entrelazadas y eso hacía que aún siendo de día caminaran en la penumbra. El príncipe con su mirada observaba a lado y lado del camino, como si esperara observar movimiento detrás de algún arbusto.
Aún así, no se atrevió a mirar atrás.

- ¿Tu sabes quien nos sigue Pim? Susurró a la oreja del búho.
- Lo siento, ni siquiera yo puedo saber eso, pero no me preocupa en exceso la verdad. No parece tener intención de hacernos daño, parece que solo le resultamos... interesantes.

La confusión del príncipe iba en aumento, como no podía ser de otra forma.
- ¿Donde me has dicho que nos dirigíamos y que teníamos que hacer?
- No te he llegado a responder, mi olvidadizo príncipe, pero ya falta poco para llegar, y... ¡mira por donde! aquí estamos. -Y con su ala señaló un árbol- ¿Quieres saber que hemos venido a hacer aquí? Busca en esa corteza un mensaje tallado, vamos a ver si eres capaz de despertar consciencias.

Ade dirigió su mirada hacia el tronco que Pim señalaba con su ala y justo en el centro del mismo pudo leer: 
- "Buenos días señorita, espero que tenga un buen jueves".

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