El Estandarte de Aï
Capitulo 1 - Parte 4
Sobre el momento
Sobre el momento
Solea era efectivamente un reino, regentado por la familia de los Inez, a través una dinastía monárquica de carácter hereditario. Los herederos al trono eran los hijos o las hijas primogénitos de los reyes, aunque podía darse el caso -y de hecho era bastante común- en el que tal persona renunciara a tal empresa a favor de uno de sus hermanos o hermanas, sin que ello causase mayor problema. Así, por lo general, el miembro más apto era el que acababa siendo el heredero del trono.
Tal flexibilidad viene dada porque tanto los Inez, como el pueblo al que dirigían, sabían perfectamente que no eran los legítimos reyes de Solea. Hace mucho tiempo, justo antes de que Aï renunciara a su cargo y se perdiera entre los bosques para no volver, tuvo a bien nombrar una persona para que se encargase de sus labores como reina. Aï nunca tuvo hermanos o hermanas, y siendo como era demasiado joven para tener hijos, la persona escogida fue necesariamente de una familia distinta, concretamente del clan encargado de servir y ayudar a los reyes y reinas de Solea.
Nunca nadie se mostró públicamente en desacuerdo con tal decisión, menos aún después del regalo protector que dejó tras de sí. La gente de Solea sabía muy bien el amor que sentía Aï por su gente, y tras los numerosos logros conseguidos en su corto reinado, aunque doloridos por su marcha nadie dudó de que apoyar a la nueva familia real era lo correcto.
A fin de cuentas Aï había acabado con la mayor parte de problemas que asolaban su reino. La herencia recibida permitió a los siguientes reyes ser más líderes consejeros del devenir de un pueblo libre que otra cosa.
Siempre a la espera de devolver ese deber a la legítima, si es que esta decidía algún día volver.
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