jueves, 21 de noviembre de 2013

El Estandarte de Aï
Capitulo 2 - Parte 1
Sobre el lugar
    Si hace un instante Ade estaba paralizado admirando el resplandor del estandarte, ahora se encontraba igual aunque observando esa falta de luz. Sentía una mezcla de perplejidad, temor y también una cucharada de culpa, cuando entonces pudo escuchar nítidamente:
    - No ha sido culpa tuya.

    Eso le sobresaltó, el príncipe dejó de centrarse en el estandarte y empezó a mirar a lado y lado, y detrás. No vio a nadie, salvo ese búho que saludó minutos antes y que probablemente se había asomado fruto de la curiosidad del reciente suceso. 
    Aunque esa teoría murió cuando ese mismo búho lo miró fijamente y repitió:
    - No ha sido culpa tuya.

    Ade no pudo decir nada todavía, acto que el búho aprovechó para añadir:
    - Entiendo que te sorprenda ver a un búho hablar, en estos tiempos pocos quedamos ya y los que viven en estas tierras suelen ser lo suficiente desconfiados para no hablar con desconocidos. Mi nombre es Pim, y en estos momentos es todo lo que te puedo decir sobre mi. Como habrás podido observar el estandarte ha perdido su luz, y con ello su poder. Tu deber será que recupere su magia.
    - Mi deber? -Ade reaccionó-.
    - Sí, tu deber. No es culpa tuya pero estabas aquí justo cuando ha ocurrido. No serás capaz de darte media vuelta y volver como si nada ¿Verdad? Además, es una gesta a la altura de un príncipe como tú.

    El príncipe se sintió desbordado, y fruto de esto solo atinó a preguntar como sabía un búho como Pim que Ade era el mismísimo príncipe de Solea, a lo que el ave respondió:
    - Además un príncipe con pocas luces por lo que veo. ¿No has venido aquí como parte de tu ritual de lealtad hacía la legítima reina? Aï no era solo conocida entre su gente, también los animales, hasta las plantas y las flores siguen hablando de ella.

    Dándose cuenta de su destino, o tal vez empujado por los acontecimientos Ade se atrevió a preguntar qué debía hacer.
    - El estandarte ha perdido su magia porque ha perdido su dibujo, y tu deber será restablecerlo. Para eso tendrás que averiguar su contenido ya que imagino que no te habrá dado tiempo a verlo. Es posible que en tu castillo alguien pueda llegar a saberlo por lo que parte raudo hacía casa, y no olvides llevar el estandarte contigo.

    Y sin dejar replicar el búho emprendió el vuelo y se perdió en la inmensidad del cielo. En estos momentos Ade no podía pensar, no quería pensar, pero se encaramó al mástil y descolgó el estandarte, vaya si lo hizo, y lo guardó en su zurrón.
    Y emprendió el camino de vuelta escaleras abajo.

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